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No es un tres mil -se queda en los 2.884 metros de altitud-, pero si una montaña muy especial y singular, de forma abrupta y ascensión exigente y técnica. Hace unos días, un destacado grupo de montañeros del Club visitó su cima, conocida sobre todo por su característica silueta de dos picos gemelos y la leyenda del pastor de Aspe que protagonizó su primera ascensión en 1787.